De sanar mi piel a crear belleza consciente
Durante muchos años, viví en guerra con mi cuerpo. No me gustaba lo que veía en el espejo, y esa desconexión me llevó a probar dietas, restricciones extremas y, con el tiempo, a transitar por trastornos como la bulimia y la anorexia. Aunque inicié el veganismo para bajar de peso, pronto entendí que había algo más profundo: los animales eran seres sintientes y no quería seguir haciéndoles daño. Así comenzó un despertar ético y emocional.
La verdadera transformación llegó cuando descubrí el método "Starch Solution" del Dr. John McDougall y el concepto de densidad calórica. Por primera vez entendí que podía comer en abundancia, sin culpa ni restricciones y al mismo tiempo nutrirme, sentirme liviana y energética. Este cambio no solo sanó mi relación con la comida, también reconectó mi mente, mi cuerpo y mi propósito.
Esa experiencia me llevó a certificarme como psicóloga, health coach y especialista en nutrición basada en plantas.
Comenzó mi misión: acompañar a mujeres que, como yo, quieren liberarse de la culpa, las dietas y el rechazo corporal.
Pero la vida tenía otro giro reservado para mí...

Un día, sin aviso, mi cuerpo se quebró. Una reacción alérgica severa (síndrome de Stevens- Johnson) me dejó cubierta de ampollas, quemaduras internas y un miedo profundo. Los médicos no sabían si iba a sobrevivir. Pero lo hice. Y comprendí algo muy poderoso: si me cuido tanto con lo que como, ¿por qué no cuidar con la misma conciencia lo que pongo sobre mi piel?
Ahí nació mi deseo de crear mis propias cremas. No confiaba en los ingredientes que leía en las etiquetas. No quería usar nada que no entendiera. Así que me formé en dermocosmética y comencé a formular con el mismo principio que guía mi alimentación: si me lo puedo comer, me lo puedo poner.
Cada una de mis cremas está hecha con mis propias manos, desde la pasión y la certeza de que la piel merece ingredientes nobles, vivos y sin químicos agresivos. Uso aceites vegetales, mantecas puras, extractos de flores, colágeno vegetal, antioxidantes naturales. Todo libre de fragancias sintéticas, alcoholes y rellenos innecesarios.
Mi producto estrella es la crema vegana todo en uno, la misma que llevo usando por más de ocho años. Luego creé su versión antimanchas, y un sérum que complementa el ritual. Cada fórmula busca hidratar, nutrir, reparar, proteger y hacerte sentir bien en tu piel. Que se sienta como un abrazo, un mimo, un gesto de amor propio.
Hoy, con mi marca Tu Cuerpo, Tu Templo, integró la nutrición basada en plantas con el autocuidado consciente. Porque creo profundamente que lo que comemos y lo que nos ponemos en la piel son parte de la misma medicina.
La belleza no necesita filtros ni pasos complicados: necesita conciencia, nutrición y presencia.
Mi deseo es que cada mujer que entre en contacto con mis productos y mi mensaje recuerde que su cuerpo es sabio, digno y sagrado. Que puede cuidarse con placer, sin culpa, sin excesos, sin químicos.
Porque cuando transformas tu forma de comer y de cuidarte, también transformas tu forma de habitarte. Y esa es la belleza más poderosa de todas.
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